Mark Knopfler en el último concierto

Una crónica sentimental

Mark Knopfler en el último concierto

Ha llovido mucho desde aquel verano del 85. Hemos recorrido un largo, maravilloso y enriquecedor camino juntos, el amigo Mark y yo. Un camino que comenzó en el campo del Moscardó hace 34 años. En ese mítico concierto de la gira Alchemy (Live in 85) que vivimos con tanta emoción, con tanta ilusión y con tanta devoción. Twitea éste post compártelo en Facebook

Nos hemos cruzado otras veces. En Las Ventas, en el Calderón, con Dire Straits o con la banda de turno. Siempre cumpliendo expectativas de emoción, de ilusión y de devoción. Ayer, domingo 28 de abril de 2019, el camino llegó a su fin. Irónicamente, la gira de Down The Road Wherever ha sido la última parada. “¡Adiós, Madrid!” El genio escocés se despide de la carretera forever.

Entrada del concierto de Dire Straits de 1985 (Estadio Román Valero – C. F. Moscardó)

«Ha llovido mucho desde aquel verano del 85. Hemos recorrido un largo, maravilloso y enriquecedor camino juntos»

Pepe Álvarez de las Asturias

Un camino repleto de magia y de guiños

Pero no nos pongamos tristes (aún). La tarde de ayer con Mark Knopfler y ese pedazo de banda que le acompañó (diez maestros, la mayoría viejos amigos) fue sencillamente fabulosa. Un camino por el pasado repleto de magia y de guiños, de cariño por la música y de amor al público, su público fiel y acogedor. Público de cierta edad (¿cuántos habríamos estado en aquella cita del 85?) y algún que otro prometedor relevo generacional (ahí estaba Jorge Labarra, un chaval de 10 años que toca la guitarra acústica y la eléctrica y que no paró de inmortalizar el momento con su móvil. Olé por su padre y el contagio musical.

El nuevo Palacio de Deportes, con una acústica impecable (olé por ese oportuno incendio de 2001), a rebosar de público entregado y nostálgico. “I love youuuu!!” se escuchó desde lo alto de la grada. “I love you too”, respondió Mark Knopfler, educado, divertido y agradecido.

Mark Knopfler at Wizink Center Madrid 28/04/2019

Un viaje que comenzó en nuestra adolescencia

Y empezó el camino. El viaje emocional a nuestro pasado, la banda sonora que comenzó en nuestra adolescencia y sigue aún intacta cuatro décadas después. Empezó con los acordes de Nobody Does That, del último disco del genio; y, efectivamente, corroboramos que nadie lo hace como tú, Mark. El camino se anima a ritmo de rock y saboreamos con deleite la carne enlatada con bacon, huevo y doble de chips & beans en Corned Beef City. Y de ahí navegamos a Philadelphia, de la mano de Mason y Dixon y su famosa aventura orográfica de Pennsylvania a DelawareTwitea éste post compártelo en Facebook

Seguimos en el pasado, más reciente (1979), y nos damos un rítmico paseo por el Oeste (Érase una vez…). Y de ahí, directamente (y con la emoción al máximo), a la ventana de Julieta para dedicarle una enamorada serenata y, de paso, soñar que el sueño es real. Seguimos Down The Road y nos hacemos un bocata de bacon y cantamos a la Navidad, blanca y nívea Navidad, sin cambiar de carretera.

«La banda sonora que comenzó en nuestra adolescencia y sigue aún intacta cuatro décadas después»

Pepe Álvarez de las Asturias

Corazones llenos de agujeros y botellas vacías

Otro salto al pasado, en el alma de un soldado de Bonaparte que sueña con el cielo español. Con los aires celtas que salen de la flauta mágica de Mike McGoldrick y el violín, igual de mágico, de John McCusker. Y atravesamos más baladas melancólicas de corazones llenos de agujeros y botellas vacías, que no aplacan el último engaño, aunque sí lo hace el saxo de Graeme Blebins. Así, hasta que el animoso blues de Silvertown nos vuelve a mover de la butaca, aunque cuente la triste historia del Millenium Dome, erigido entre las venenosas aguas industriales del barrio londinense.

El fin de una etapa llamada Dire Straits

De pronto, aterrizamos en Paraguay, con un vivificante ritmo latino, lleno de color y alegría… Aunque no puedo enviarte una postal desde allí porque robamos un banco “full of dinero”. Estamos casi al final del camino, intuimos, porque suena On Every Street. Atravesamos ciudades voraces, carreteras peligrosas y amores escurridizos. Entonces nos invade una cierta tristeza, porque aquellas calles -¿lo recuerdas?- fueron el fin de una etapa llamada Dire Straits. Pero nos consolamos a ritmo de balada country. Echando de menos a Emmilou Harris recorriendo Arizona y Monterey, Phoenix y Long Beach, Mid Ohio y Ontario… Hasta llegar por autopista a Nazareth, sin perdernos.

Telegraph Road.Mark Knopfler.Valencia.26/04/2019

La Historia de América y de sus ciudades

Y casi llegando al término de este camino nostálgico y maravilloso, llega el éxtasis (el mío, al menos). “A long time ago came a man in a track…” y Mark, el genio, el maestro, nos lleva de la mano por aquella Carretera del Telégrafo (la US Highway 24, en realidad). Por la propia Historia de América, de sus ciudades y de la civilización. También de nuestras pequeñas historias, las de cada uno, tan importantes como la que más. Y el piano de Jim Cox es pura magia también. Así que, después de la apoteosis guitarrera y rítmica (olé Richard Bennet, guitarra, Danny Cummings, percusión, e Ian Thomas, batería), yo ya me puedo morir tranquilo.

«Un adiós con la promesa, eso sí, de que algún día nos volveremos a encontrar ¿Vale, Mark?»

Pepe Álvarez de las Asturias

Algún día nos volveremos a encontrar

Y casi me sobra Money For Nothing (la verdad, podía haber sonado Tunnel Of Love o Sultans Of Swing), pero es como el último chute de adrenalina y optimismo antes de la triste certeza final, Piper To The End. Una preciosa y poética balada celta que nos cuenta la historia del tío Freddie, gaitero de Su Majestad hasta la muerte. Y Mark y su banda nos dicen adiós. Y no es un hasta luego, como todos deseamos (porque aún nos falta Going Home, ¡por Dios!).

Se encienden las luces y nos miramos, entre agradecidos y hambrientos (¡¡sí, queremos más!!). Entre tristes y felices, porque hemos visto tanto, hemos compartido tanto y hemos caminado juntos por tantas carreteras polvorientas y paradisíacas. Tantas millas, tantas historias que, tal vez, era ya hora de decirse adiós. Con la promesa, eso sí, de que algún día nos volveremos a encontrar. ¿Vale, Mark?

Si te ha gustado este post (Mark Knopfler en el último concierto) , por favor, no olvides compartirlo. Twitea éste post compártelo en Facebook

Muchas gracias!

Pepe Álvarez de las Asturias